Carta a mi amiga del alma, desde París
Mi querida y fiel Manuelita, ¿ cómo estás? Espero que de mil maravillas. Lo que estoy viviendo aquí no es para menos. París es maravillosa, una ciudad de no creer. Ayer tuve una experiencia de esas que no se repiten en la vida: ¡viajé en globo! ¿Puedes creerlo? Como podría haber imaginado en mi vida que haría una cosa así, nunca pensé que se podría llegar tan alto. Pero así fue. Fuimos con Madame Cleraux, quién supo de la posibilidad a través de un conocido suyo, y sabiendo que yo estaría aquí sólo por unos días no dudó un minuto en consultarme. Querida amiga, vista desde arriba, París es más hermosa aún. El Sena la atraviesa brindándole un brillo y una curvatura especial. La arquitectura de la ciudad puede reconocerse perfectamente, sus callejuelas angostas desapareciendo bajo los techos grises y unif...