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El cuerpo y las palabras

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Entrevista a Zuleika Esnal Publicada por Rev.Llegás, Abril 2019 Zuleika Esnal es actriz, escritora, feminista y –sobre todo- alguien que pone su cuerpo, tiempo y palabras al servicio de otras mujeres para revelarse como una de las nuevas y más honestas voces del feminismo local. Lo suyo es escucha, acción y el simple deseo de querer cambiar el mundo, que no le vengan con vueltas. En mayo de 2016 en Río de Janeiro más de treinta hombres violaron a una chica de 16 años, exhibiendo en redes sociales su cuerpo herido con la sonrisa de quién muestra orgulloso la tarea realizada. “Por acá pasamos los 33”, se ufanaban. Pocos días después, una mujer que trabajaba en un call center en Buenos Aires posteó en su página de Facebook un texto que se llamó “Bancatelá”. A partir de ese momento, algo cambiaría definitivamente en su vida y en la de muchas mujeres a quienes ayudó a romper el silencio poniendo en palabras lo que ellas solas no se atrevían a contar. Algunos de esos relatos for...

Carta desde el pasado continuo // Boceto.

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Querida Manuela, ¿cómo estás? Te escribo desde Buenos Aires, desde un tiempo sin tiempo que se transita todavía con la calma de quién mira caer las hojas en otoño. Soy pequeña, Manuela, tengo mi vida por delante. Soy la primera de tres. Vos serás la segunda. Y luego vendrá una más; pero para eso falta, no quiero adelantarme. Mientras te escribo, ya te pienso desde esta ciudad tan inherente, tan mía, tanto que tal vez me marque para siempre y no pueda dejar de mirar el mundo sino desde el Río de la plata, plateado, brillante. En Buenos Aires no hay nieve como en las historias que me leen cuando me voy a dormir. Eran historias en las que caía nieve. Eso sólo pasa en los cuentos. A veces tenían princesas que se desvanecían en un río, mujeres que con su música deliraban a auditorios enteros. En mi ciudad, en cambio, los edificios tapan las iglesias, una extraña casa de playa mira hacia el obelisco, y la arquitectura tiene algo amontonado y de cachivache que la hace únic...

Querernos así

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1º de enero. Arranca el año y viene a mi memoria una voz rodeada de sombrillas amarillas y blancas gritando a un micrófono de cable más largo que la Perla misma y con muchas erres "¡Arrrancó la temporada!". Mi memoria está llena de esos recuerdos enmarcados en un televisor Philco - rojo, regordete y ya a colores -, de cuando Mateyco o Badía trasmitían el "comienzo de temporada" desde La Feliz. También recuerdo la expresión escrita en los titulares de los diarios, cuando lo que pasó ayer se leía inevitablemente en papel y yo caminaba por la San Martín con mi familia. En ese entonces familia era otra cosa y la niñez un presente continuo que prometía no acabar nunca. La promesa de ser adulto, ese futuro posible, siempre era en futuro. La vida estaba asegurada en el marco estable de la infancia, creía que las cosas estaban dadas y que iban a ser siempre así. Arranca la temporada pero la vida comenzó hace rato, vuelvo a pensar siendo esa adulta que imaginé s...

Su lugar en el mundo

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Su lugar en el mundo. Dentro del agua. Así lo empecé a conocer más a fondo hace siete años, y así lo encuentro siete años después: leyendo un libro en la pileta. Él es mucho más acuático que yo, más caluroso. Supongo que porque tiene más cuerpo, más masa corporal y sufre el calor terriblemente. Por supuesto, esto incluye una enorme diferencia: la tolerancia al aire acondicionado. Muchas veces ni se llama tolerancia sino simple deseo de prenderlo, aire acondicionado per-se. A veces, me parece a mí, prenderlo aunque no haga tanto calor. Con ese asunto caemos en el vaivén típico, que sí, que no, que discusión y, con algo de mala suerte, pelea: por favor no lo prendas, me hace mal a la garganta, la necesito para cantar; pero me muero de calor, así no puedo estar, así no " se"  puede estar, no entiendo cómo tolerás esta temperatura... y así . Pero no me quiero meter en estos pocos renglones a discutir de nuevo con quién creo que es. Ahora prefiero mirarlo leer en el agua, su un...

La onda a lo imposible

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Ayer, día de locos. Tenía planeada una pausa visitando a una amiga que tuvo un bebé. La idea de ver a un bebito (a mí que no soy mamá, info importante) me hacía la ilusión, abstraerme de lo mundano, pa-pa ma-ma puchi-chuchi y la cara casi transparente de esas criaturitas de dios que dejan que uno hable pavadas mirándolos a los ojos, algo fácil y tentador para roles de tía como el mío. Whatsapp: "amiga, me surgió un casting para publi a esa hora, venís a casa un rato luego vamos juntas, charlamos mientras esperamos". Es de las criteriosas, no iba a ir al casting con su hijo, pero iba a ir igual. "Paso corazón, por mi salud mental decidí no visitar más por un tiempo esos espacios, nos vemos la prox". Al rato estaba con ella, mah sí dije, hace mucho que no la veo, ni a ella ni a su hijo y sino se atrasan los encuentros hasta desaparecer en las buenas intenciones, la vida te lleva puesto y no nos vemos más. Me convenció y fuimos juntas. Y obvio, mismo pe...

Probar para llegar a algún lado. (Sobre "Prueba y error", dirigida por J.P.Gómez)

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... y seguí yendo al teatro, tenía unas ganas enormes de encontrar algo sobre lo que escribir. La pieza se estaba haciendo desear, "no me vas a encontrar tan fácil" susurraba caprichosa. Hasta que un jueves caí en Timbre 4. Al otro día volví al almohadón de siempre. Lo encontré mullido, gordito, un poco solo: me estaba esperando hacía rato, como el más fiel. Salió esto. PRUEBA Y ERROR En un anticipo de lo que vendrá, Prueba y error adelanta con su título la experiencia de la que el espectador habrá de ser testigo en la próxima hora y media. Prueba y error en los vínculos, prueba y error en la puesta, prueba y error en las decisiones que toman los personajes, prueba y error en los modos que encuentran los actores para hacerse cargo de sus actos, y así. Pero empecemos por partes y acerquémonos desde lo anecdótico: lo primero para decir es que en Prueba y error no hay mensajes, verdades o soluciones para a los problemas que se plantean. Hay un cuadro fami...

Terrenal. Pequeño misterio ácrata. Abel, Caín, Tatita y el calefón.

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Se ha escrito muchísimo sobre Terrenal . En lo personal, la vi algo tarde respecto a su estreno, y apenas salí del Teatro del pueblo, excitada con la experiencia de haber estado ahí nomás del Tigris durante esos 90 minutos, empecé a recordar, a repensar la obra. Salir a Diagonal Norte y ya tenía ganas de hablar de ella, masticarla, desmenuzarla para ir recorriendo de a poco esa inmensa cantidad de material que Kartún compiló y amontonó tan magistralmente. Como, entre otras actividades, trabajo de escribir reseñas y críticas, propuse a las tres revistas para las cuales colaboro hacer una nota (“aunque ya se haya dicho mucho, vale la pena seguir hablando, tiene miles de capas”). Pero en todas, sin excepción y con algo de sentido común, me dijeron que ya se había escrito bastante, y que con tanta obra dando vueltas mejor cubrir otras cosas. En un punto, es cierto… pero yo seguí ronroneando Terrenal . Así que sí, escribo, no importa si no la publican, si no la leen, si ...